La tensión del desacuerdo con Amanda se disipó, dejando a Clara con un agotamiento profundo que no era solo físico. Gobernar, estaba aprendiendo, era un trabajo de desgaste constante, una serie interminable de decisiones que pesaban en el alma. Félix, por su parte, parecía revitalizado por la resolución del conflicto. No había ganado él, no había ganado ella; había ganado el equipo. Y para un hombre cuya vida había sido una guerra de suma cero, esa era una victoria de un sabor completamente nue