La visita de Valeria había dejado un rastro invisible de perfume caro y tensión en el despacho. Clara intentaba concentrarse en los planos de seguridad para Lorenzo Valdés, que ahora estaba siendo "hospedado" en una suite segura dos pisos más abajo, pero la imagen de aquellos ojos grises y aquella sonrisa condescendiente se interponían entre ella y los diagramas. Cada vez que cerraba los ojos, veía la evaluación despectiva en la mirada de la otra mujer, como si estuviera midiendo a Clara y enco