René Chapman
El misterio que se trae Ivette entre manos no me gusta ni un poquito. No porque desconfíe, sino, porque temo una de esas sorpresas desagradables que terminan en una mala inversión.
—¿Qué pasa? —quiso saber mi amigo, reparando en lo disperso que me encuentro.
—No es nada —respondí, después de un largo suspiro—. Es solo que Ivette se trae algo entre manos y me inquieta saber lo que es.
—En ese caso, ¿Por qué no se lo preguntas y ya? —espetó con obviedad.
—No es tan sencillo. Además,