Ivette Russell
—Ya veo.
Me esforcé por no lucir desanimada, pero aun así él supo leer mi lenguaje corporal.
—No pasa nada, amor.
Rodeó la mesa para ubicarse a mi lado.
»—La celebración seguirá según lo planeado. Ni tus padres, ni nadie externo pondrán tener acceso sin nuestro consentimiento.
—¿Estaré haciendo las cosas bien? —pregunté—. Ignorar a mis padres y mantenerlos a raya de mi vida, ¿Será lo correcto?
—Nadie más que tú puede dar respuesta a esa interrogante. Solo tú eres capaz de decidir