René Chapman
Ya lo había decidido y no existe nada que me haga cambiar de opinión.
—No precio seguiré en esto. Ni siquiera mi carrera política entera vale todo lo que pienses hacer.
—Me haré responsable por todo.
—No es el hecho de que te responsabilices. Es que es una locura. No puedes prender la ciudad en llamas solo por una niña.
—¡No es solo una niña! —Elevé el tono de voz—. Es mi hija. Y si tengo que quemar esta y cuatro ciudades más, entonces lo haré. No me pidas que haga algo diferente,