Ivette Russell
Miré el reloj con preocupación, por cuarta vez en menos de media hora.
—El tiempo no avanzará más rápido, solo porque veas el reloj.
—Ya casi se puso el sol, no entiendo porque aún no me llama.
—Estoy seguro que cuando haya nuevas noticias, a la primera persona que llamará será a ti.
—Dios, Jul. La espera me está matando.
—Respira y se paciente. —Formó una línea con sus labios—. No puedo decirte que te calmes, porque estar en tu situación debe ser desesperante.
—¿Y tus contactos