Zoe llegó con una botella de vino entre sus manos, Rafael estaba sentado mirando hacia el infinito, con su mirada perdida. Con su cabeza llena de pensamientos, de sentimientos, llena de todo.
Necesitaba hablar con Abigail, pero sabía perfectamente que ella no iba a escucharlo. Adicional que tenía que pensar que iba a hacer, ahora sería padre, sería papá y eso cambiaba todo.
Zoe lo abrazó por la espalda haciendo que se sobresaltara.
—¿Sigues sorprendido?
—Es obvio que lo estoy. Pero eso no