Abigail maldijo, sus manos habían quedado con raspaduras y su ropa completamente sucia.
Ella contuvo las ganas de llorar. No podía estarle pasando tantas cosas en un solo día, prácticamente al mismo tiempo.
Ella fue a levantarse hasta que vio la mano de aquel hombre.
—Lo siento, iba muy rápido y no me fijé, perdí el control de la motocicleta —se excusó.
—Un lo siento no es suficiente —ella contestó de manera repelente.
—Tienes toda la razón, un lo siento no es suficiente déjame compensarlo