Zoe llegó hasta la casa, luego de ver el mensaje que Elizabeth le había enviado. A pesar de no soportar su insolencia y su manera tan autoritaria de decirle las cosas, tener la de su lado era lo mejor.
Caminó directo al despacho, vio la luz debajo de la puerta encendida.
Arregló su escote y pintó sus labios. A pesar de que Arthur la había hecho suya una y otra vez horas antes, las únicas manos que deseaba sobre su cuerpo eran las de Rafael.
Anhelaba que él la tocará de nuevo, anhelaba sentir