Abigail comenzó a buscar por toda la habitación que le servía para limpiar la herida, Rafael estaba necio, no quería que nadie llegara a revisarlo ni a curarlo tan solo ella.
Ese capricho estaba resultando bastante tormentoso para ella.
Se sentó al lado de él con alcohol y unas toallas para limpiarlo, le miró la herida y luego de limpiarlo se separó de él.
—Por suerte no fue nada, con la cantidad de sangre creí que tendrías un agujero.
—¿Entonces sobreviví? —dijo él girando su rostro, clava