Luego de que Rafael le dijera a Abigail lo que sentía, vio como ella salió y se subió en un taxi. Él la siguió, no podía dejarla sola.
Tal vez si fuera una persona completamente diferente quizá lo haría, pero era ella, y no era capaz de alejarse así tuviera la mayor voluntad del mundo por hacerlo.
La siguió hasta el bar y se sentó muy cerca, la observó y la escuchó maldecir.
Mantuvo el espacio, tal y como ella lo pidió, cuidándola a lo lejos, protegiéndola de lejos.
Sin embargo, no pudo agu