Fui cubierta por el frío hálito de la muerte y creí que me iría de este mundo para siempre, quedé flotando en una especie de limbo, siendo leve. Era como estar en el mar pero aún más suave, ya nada dolía, nada me molestaba o hería. No sentía la culpa que trae consigo el cuerpo material o la enfermedad, mi ser agotado cedió con facilidad a esas heridas sin aferrarme a nada aún cuando pensaba que todavía me quedaba mucho por vivir pero a la vez sabía que ya me lo habían arrebatado todo y que luch