LXXXI

Luego de escuchar esa amable voz que venía por mí me deje caer sin tregua en la profunda nebulosa de la inconsciencia. Mis ojos se cerraron sin más, agotada y herida de todas las formas en que un ser humano puede estarlo... Desde el plano físico hasta el espiritual lo mejor que se me ocurrió fue dejarme ir.

Tuve sueños apacibles, bellos y reconfortantes que me ayudaron a sentirme mejor. En esa imagen mental tenía una familia: Alexander aún me amaba, pasábamos nuestra vida juntos y eso me permit
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