Los gritos se extendieron por toda la casa mientras Alexander me arrastraba hacía la salida. Me resistí lo más que pude, mientras comenzaba a llorar sin poder evitarlo, la desesperación que sentía en esos momentos era inconmensurabl, lágrimas corrían a raudales por mis ojos. Me sentía miserable, nunca había sido humillada de una manera tan cruel en toda mi vida. Las mujeres que estaban allí para el servicio doméstico intentaron intervenir para ayudarme pero mi ex-esposo las paró en seco amenaza