LVIII

—No Jacob—musito mi madre, entrando en shock—yo lo maté—su voz se quebró repentinamente, sentí un profundo pesar por ella, por todo lo que había tenido que pasar, todo lo malo que vivió... Tanto dolor, tanto sufrimiento habían logrado pudrir el que alguna vez fue el corazón más puro—yo coloqué una almohada sobre su cara hasta que dejó de moverse, incluso recuerdo haberme asegurado de que no estuviera respirando para llamar a la policía y decir que había entrado en paro. Él no puede estar vivo,
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