«Maldita sea» pensé desesperada, lo cierto es que cuando descubrí lo de Alexander y Tamyria me volví loca, sumida en los vicios: alcohol y drogas todos los días, estaba fuera de mí... Había llegado a un trato con unos tipos cuando mi esposo dejó de darme dinero porque descubrió en que lo utilizaba. Me sentí perdida en el mundo, sola, sin nadie a quien acudir sabía que de haber estado vivo mi padre me hubiera salvado pero ahora tendría resolverlo por mis propios medios o afrontar las consecuenci