No pude evitar reírme como loca, «¿embarazada?, como se le ocurría a esa mujer» a este punto no dudaba que mi madre estaba loca de atar, parecía incapaz de pensar con coherencia.
—Que estupidez—contesté sin dudarlo.
—¿Si?, ¿te harías una prueba de embarazo para demostrarlo?
—Claro–respondí tranquila—la última vez que pude estar embarazada fue cuando acabábamos de casarnos y cogíamos todos los días, ahora solo por obra y gracia del espíritu santo.
Fuimos a hacer la prueba, sentía pena po