Lo miré confundida, sintiendo como una sensación extraña se anidaba en mi vientre: tal vez solo estaba mintiendo, a lo mejor decía esas cosa que lo hacían sonar como una buena persona con la esperanza de que yo le perdonará la vida o que al menos tuviera un poco de piedad.
«¿Eso es lo más factible o no?» lo miré ahí tirado, ya no se parecía en nada al hombre que supuestamente me amaba, la forma en que me veía sin embargo emanaba una profunda tristeza... De esas que no se pueden fingir; quizás p