Le pedí a Darren que saliéramos de ahí, que los Yasdian siguieran encargándose de Alexander... Yo ya no lo toleraba, necesitaba oxigenar mi cerebro, no me sentía nada bien.
Caminamos por la ciudad, un rato dando vueltas por aquí y por alla, viendo edificios, disfrutando de la noche. Comencé a calmarme lentamente, a aclarar mis pensamientos, aún así la tortura mental era como un proceso de fondo que seguía sucediendo... Tenía más dudas que nunca y la culpa que carcomía.
Luego de caminar volvimo