Las semanas pasaron, y llegó el momento de compartir la noticia que cambiaría nuestras vidas. Firenze sugirió hacer una fiesta de revelación de sexo y, aunque al principio no era algo que me entusiasmara, su emoción y la expectativa por la llegada de mi heredero terminaron por convencerme. Yo no tenía dudas: sería un varón.
Cuando reunimos a la familia, nadie sospechaba la sorpresa que les esperaba. Organizamos un juego para que intentaran adivinar, pero al ver que no se acercaban a la respuest