Mundo ficciónIniciar sesión"No desearás a la mujer de tu prójimo" Él sabía que las leyes de los hombres no funcionaban con ellos, y aun así, la culpa de enamorarse de la mujer de su hermano, lo consumiría día tras día. "No tendrás deseos impuros" Ella quién siempre lo había odiado, ¿Cómo era posible que ahora lo amara? y ahora, planeara casarse con otro.
Leer másCordelia intercaló la mirada entre ambos, dando fe de las similitudes que compartían, ella también estaba en shock, porque era la primera vez que veía al padre de su amiga, pero al mismo tiempo, que estaba frente a un dios, reconociendo ese ultimo hecho, con rapidez y torpeza se arrodilló y bajó el rostro en señal de respeto, Eleanor trató de imitarla, pero su padre se lo impidió.—No es necesario — dijo sonriente, mientras la sostenía por los brazos, después se volteó hacia Cordelia y le pidió que les dejara solos. La mujer obedeció y salió de la habitación, cerrando tras de sí.—Mi nombre es Dalang, Eleanor — le dijo— y sí, soy tu padre.Ella no dijo nada, la sorpresa de la revelación seguía, Dalang tampoco apresuró las cosas, se tomó un tiempo para admirarla.—¿Cómo? ¿Cómo es que estas aquí? — preguntó Eleanor, recuperándose de la conmoción —Pensé que lo tenías prohibido, pensé que nunca te volvería a ver.—Digamos que mi visita es especial, por todos los acontecimientos que se han
Eleanor soltó un suspiro cuando escuchó la voz de Astor al otro lado de la puerta, permitiendo que entrara, justo en ese instante, iba saliendo alguien de su guardia, este hizo una pausa, dio una reverencia ante ella y salió de la habitación cerrando tras de sí.—¿Cómo dormiste? — preguntó el demonio en cuanto la vio.—Creo que bien…Se interrumpió cuando sintió que la mano de Astor le tocaba la mejilla, parecía preocupado mientras inspeccionaba su rostro, ella contuvo el aliento, disfrutando su calidez y tratando de no llorar por la amabilidad mostrada.—No estás bien, te ves muy pálida…—Esto no es nada — le interrumpió. Astor dejó de tocarla y la miró atento a los ojos — comparado a lo que tal vez tu estes sintiendo. Yo debería ser la preocupada por ti, pero no sé cómo conducirme. Sé que he ocasionado algo irreparable y solamente quisiera que pudieras perdonarme, aunque lo que pido tal vez sea demasiado, y tal vez quieras deshacerte de mí…Sin poderlo evitar, Eleanor derramó silenc
—Eleanor —la débil voz de Astor tras ella, llamó su atención.Cuando volteó a verlo, él ya había vuelto a su forma “humana”, a la chica se le llenaron los ojos de lágrimas, creyó que estaba soñando, pero no se lo pensó mucho, se deslizó con rapidez hasta él, lanzándose sobre su regazo y lloró desconsolada.—Siento haberte preocupado — murmuró Astor, mientras acariciaba su cabello.Se fijó a su alrededor y miró el cuerpo de su hermano menor, observó el camino de destrucción que había dejado y pronto se dio cuenta que la única responsable de ello, era su Eleanor.—Lo siento.Ella llevaba un rato viéndolo, así que se daba una idea de lo que pasaba por su mente.—Lo siento — volvió a repetirle con dificultad, temiendo que ahora le odiara, pues estaba segura de que había matado a su hermano menor. — Lo he matado.Astor no sabía exactamente cómo reaccionar, había un montón de pensamientos recorriendo su mente, y un sentimiento de perdida enorme que no lograba entender, pero lo unico que ten
—Eso es imposible porque ella está casada conmigo, por ley es mi esposa. — respondió, elevando la voz y sintiendo como la sangre comenzaba a hervirle.Emmett lo encaró completamente esperando alguna respuesta, la cual nunca llegó, Astor no tenía nada más que decir, las cosas estaban hechas y no había vuelta atrás.—¿No tienes nada que decir? —apresuró el menor, sintiéndose traicionado.—No vine a pedir tu consentimiento, Emmett, si eso es lo que piensas. — le dijo con total tranquilidad, al mismo tiempo que lo miraba directamente a los ojos —Desde antes que te casaras, ya la habías perdido y sé que hay una ley que avala tu matrimonio con Eleanor, pero sabes tan bien como yo, que el reclamar a una hembra mediante el marcaje, va por encima de cualquier ley que tengamos.—¿Y crees que lo aceptaré así de facil? —levantó un dedo acusatorio — No puedo, y sabes que la única forma de que esto acabé es…—No quiero pelear contigo, hermano. — le interrumpió abruptamente. La sola idea de pelear a
Último capítulo