La señora Elena me abrazó fuerte, intentando calmarme. En menos de veinte minutos Layla llegó al apartamento, su rostro lleno de preocupación, "¿Qué pasa, Ale?", preguntó, mirándome con ansiedad.
Layla se volvio hacia la señora Elena. "¿Qué pasó?", preguntó, su voz baja.
La señora Elena se encogio de hombros. "No sé, Layla. "Alexandra estaba llorando cuando llegué aquí". "No sé que le pasa".
Layla me miró, su expresión llena de preocupación. "¿Qué pasa, cariño?", preguntó, sentándose a mi lado, acariciando mi espalda.
Me tomé un momento para respirar, intentando encontrar las palabras, "Es Rodrigo, Lay", dije, mi voz quebrada, llena de lágrimas. "Él... él me destrozó el corazón".
Layla se puso rígida, su expresión llena de sorpresa, sus ojos ardían de indignación. "¿Qué hizo?", preguntó, su voz baja y peligrosa.
Las lágrimas corrían por mis mejillas. Poco a poco pude hablar, mi voz temblorosa, como si las palabras me estuvieran desgarrando por dentro. "Me dijo esta mañana