Sebastian se detuvo frente al escritorio de la secretaria de Corrado y echó un vistazo rápido a su reloj de muñeca. La hora de salida ya había pasado hacía algunos minutos. Había intentado llegar antes, pero la reunión con su jefa se había prolongado más de lo previsto.
Se dirigió directamente a la oficina de su novia, solo para descubrir que ella aún no había regresado de su encuentro con Corrado.
—Buenas tardes —saludó, apoyándose levemente en el borde del escritorio—. ¿La doctora Vitale sigu