Lilia regresó a su habitación. Buscó su teléfono y no lo encontró… ¿quién lo había tomado? Sus ojos recorrieron la habitación, buscando algo que pudiera ayudarla.
La lámpara de su mesa de noche parpadeó ligeramente, y allí, al fondo, junto a una pila de libros, algo pequeño llamó su atención. Se acercó rápidamente y lo tomó en sus manos: un teléfono celular. La respiración de Lilia se aceleró. No se habían dado cuenta de que ese teléfono había quedado allí. No podía creerlo. Este debía ser un te