La noticia llegó como un relámpago seco, atravesando la pesada atmósfera de la mansión Volkov con una violencia silenciosa.
El primero en enterarse fue uno de los antiguos escoltas de Nikolai, un leal silencioso que logró escapar del ataque. Sangraba por la pierna y tenía el rostro amoratado, pero su voz era firme cuando se presentó en los pasillos oscuros de la casa Volkov, exigiendo hablar con el jefe.
—Nos emboscaron. No fue un ataque cualquiera. Lo estaban esperando. Fue Igor.
La mención de