Después de comprar el vestido, las hermanas salieron de la boutique con bolsas en mano. Sofía no dejaba de molestar a Lilia con comentarios insinuantes sobre la reacción de Nikolái, mientras que Lilia fingía indignación... aunque por dentro no podía evitar imaginar la expresión de su esposo cuando la viera.
—Ahora necesitamos unos zapatos y un bolso —dijo Sofía, llevándola de la mano a otra tienda de lujo—. Y nada de opciones aburridas. Deben gritar "soy la esposa de un hombre peligroso y me ve