Nikolai la despertó con ligeros golpes en sus mejillas. Luego, simplemente se giró hacia ella y la cargó en brazos antes de que pudiera protestar. A pesar de su debilidad, Lilia logró forcejear un poco, aunque él la sostuvo sin esfuerzo alguno.
—Deja de resistirte o te vas a lastimar más —dijo, mirando hacia adelante con su mandíbula tensa.
Cuando la puerta de la cabaña se abrió, el aire fresco de la noche la golpeó, pero lo que realmente llamó su atención fue la presencia imponente de los homb