La noche había caído sobre Caracas, envolviendo la ciudad en un manto de sombras y luces parpadeantes. Dentro de la oficina de Laura, la tensión era palpable.
La luz de su pantalla iluminaba su rostro concentrado mientras revisaba los correos y mensajes que había recibido en las últimas horas. La carta y el mensaje en su celular no dejaban de rondar en su mente, alimentando una sensación de inquietud que no podía ignorar.
Había decidido no dormir en esa noche. La incertidumbre le había robado