El hombre moreno se giró con rapidez hacia Alyssa, su rostro de sorpresa se convirtió en una sonrisa cuando la reconoció con rapidez.
—¡Foquita! —En lugar de un amable y cálido abrazo como Artem, Fernando tomó el cuello de Alyssa con una llave de lucha y frotó el nudillo de uno de sus puños en su cabello. Ella se quejó, sintiendo el ardor y el dolor de su "muestra de cariño". Artem parecía contener una sonrisa ante la vista—. ¡Dios!, has crecido desde la última vez que te vi. ¡Ya eres toda una