Sin despedidas, sin disculpas y sin palabras de aliento; Alyssa corrió a toda velocidad por los pasillos un poco desolados de Caruso Mannor. El piso inferior, que, en realidad, correspondía al sótano, la mayor parte del tiempo estaba un poco vacío y escasamente iluminado. Pero ese día parecía estar sin vida. Y Alyssa descubrió que siempre fue Eros quien le daba vida a ese hotel, o al menos a ese piso del hotel. Ya que, incluso cuando Alyssa pasó frente al salón de las fiestas de los soldados, l