Ella sentía que no respiraba, que un ataque de pánico subía nuevamente por su garganta cuando, por lo menos cuarenta minutos después, Darío la llevó a un sofá y trató de tranquilizarla—. Todo el penthouse fue tomado, sin huellas ni evidencias más que cartuchos en el suelo y dos bombas lacrimógenas. Blad, todo el escuadrón y cuatro trabajadores fueron abatidos con rifles AK-9 con silenciadores; suponemos que, por la cantidad de muertes, fueron por lo menos siete capos bien preparados. Aunque hay