Artem dio un paso adelante, desafiando la mirada de su padre.
—¿Y qué vas a hacer?, ¿secuestrarme? —Le retó—. No soy un niño al que puedes proteger con tus mentiras y tus secretos.
El silencio se instaló entre ellos como una niebla espesa que no dejaba respirar a ninguno. Alyssa podía sentir cómo las palabras de Artem resonaban en el aire, desafiando no solo a su padre, sino también a todo lo que representaba la familia Anzola: la familia, el honor, los secretos. El dorado logo de la familia An