Pero Alyssa no era de las de dejar que cualquiera la avergonzara de esa forma.
—¿Y eso qué te debe importar, Elián? Es mi vida y es mi cuerpo. Lo que yo haga o deje de hacer con él, no es de tu incumbencia.
Elián bufó—. Es de mi incumbencia cuando mi hermano comienza a corromper todo lo bueno que hay en alguien. Si él te obligó a acostarte con alguien más...
—¡Lo que él haga no es tu responsabilidad, tanto como tampoco lo es lo que yo haga! —Alyssa se acercó de nuevo hacia Elián, forzando que é