La oscuridad le trajo a Alyssa malos recuerdos, le rememoró el día de la muerte de Rue. Pero no se dejó vencer por los recuerdos, se tenía que repetir una y otra vez el por qué ella estaba allí.
Decidió probar puerta por puerta, tocando dos veces cada una de ellas hasta oír si alguien respondía del otro lado. Bien, porque respondiera una voz familiar como la del hombre o la de Babi, o porque alguien gritara en señal de auxilio. Fuese cual fuera, Alyssa estaba preparada para actuar.
O, bueno, de