—Me viste desnudo, me comías con la mirada y, ¿Aun así me ves cómo amigo? —Arquea su ceja.
—Yo he visto a mis amigos desnudos. —Se ríe.
—Pero yo soy diferente, yo no quiero ser tu amigo, quisiera intentar algo con vos. —Le sonríe.
—Tendría que pensarlo. —Agacha la cabeza incomoda.
—No lo pienses, si te dejo pensarlo, habrá menos tiempo de un sí, se dice que mientras más lo piensas, no te arriesgas. —Le sube la mirada y él hace un puchero como un pequeño, haciéndola reír.
—Tendría que pensarlo i