Lo hace reflexionar y se separan del abrazo, Ale se gira hacia la puerta y yo me alejo, era una conversación privada y yo los había espiado, sin embargo, él me alcanzó y corre a abrazarme.
—Perdona mi ausencia. —me dice.
—Ale, está bien... —me interrumpe.
—No está bien, no he creado recuerdos suficientes, costumbres en las que mis hijos puedas pasarle a mis nietos, perdóname —me pide.
—Te amo Ale, perdóname tú por querer hacer todo sola.
Nos separamos del abrazo y me besa.
—¿A dónde crees que l