—¿Soy aburrido? —Expresa un poco ofendido y la hace reír.
—No, simplemente tuve un día cansado, tengo sueño. —Le da media sonrisa.
—Pero son las ocho. —Mira la hora en su celular—. No pareces la embarazada fiestera que conocí en la barra hace unos minutos —se burla.
—No es eso, si me gustan las fiestas, pero parece que hoy no es un día de esos. —Vuelve a bostezar.
—Está bien, si quieres te llevo a tu casa para que descanses. —Ella se niega.
—No quisiera molestarte, además, no tengo ánimos de lle