—Puedo esperar a mamá, pero el helado ya lo he esperado mucho y eso que me he portado muy bien —se cruza de brazos y me hace reír.
Ya entiendo todo, está tranquilo porque si hace algo malo, no le compraré el helado, es increíble como lo recuerda y yo no.
—Bueno, podemos comer helado mientras esperamos a mamá, te lo mereces por haberte portado muy bien —le digo y él está de acuerdo conmigo.
Iba a dejar el auto estacionado, pero me acordé que en caso de que una heladería quede lejos del trabajo d