••Narra Miranda••
Después de que el juez leyera el veredicto que sentenciaba a mi padre a una vida en prisión, pude respirar profundo por primera vez desde que nací. El hombre que me moldeó para para convertirme en un monstruo como él, por fin estaba encerrado. Aunque ya era muy tarde, no sólo porque me había marcado a traumas en aquel galpón donde estaba encerrada, sino porque lo logró, consiguió su cometido. Me convirtió en un monstruo y yo lo permití. No era más que una asesina. O pude habe