••Narra Frederick••
La piel de Charlotte era tal y como me la imaginé, suave al tacto. Desde el momento que casi la hice mi mujer en aquel departamento de poca monta, antes de ser interrumpido por su padre, supe que el cuerpo de esta mujer iba a ser mi perdición. Cada curva.
Traté de resistirme, de evitar este día, porque algo dentro de mí me impedía convertirla en mi mujer. Ya la había atado al casarnos pero no he podido consumarlo a pesar de pensar todas las noches en su cuerpo desnudo, en