•• Narra Charlotte ••
El sol de la mañana se filtraba entre las cortinas cuando abrí los ojos, mi cuerpo protestando con cada mínimo movimiento. Los músculos de mis piernas ardían, mi espalda estaba sensible, y entre mis muslos aún podía sentir el dulce dolor de la posesión salvaje de Frederick.
Anoche todo había sido tan repentino que aún me costaba procesarlo. La forma en la que me tomó, como parecía tan necesitado, las marcas de un rasguño en su mejilla y sus nudillos lastimados.
¿Qué