El celular de Charlotte brilló bajo la luz de la luna por última vez antes de que lo arrojara al lago. El artefacto impactó contra la superficie del agua, hundiéndose en las profundidades oscuras junto con sus mentiras.
Nunca más.
Nunca más recibiría llamadas de ese tal Julián. Nunca más conspiraría a mis espaldas. Si tuvo algo con ese hombre, aquí mismo se terminaba. Charlotte era mía y ningún maldito iba a quitármela ni a tomar prestado lo que es mío.
Descubriría quien es ese hijo de puta