••Narra Frederick••
Al parecer, había alguien muy aburrido suelto en la ciudad y no me refería exactamente al asesino. Obviamente, fue alguien contratado. Ahora la pregunta era, ¿quién le pagó?
Ya de por si, tenía muchos enemigos que les molestaba mi influencia y lo rápido que he crecido en el mercado. Sin contar los enemigos que me he ganado por defender lo que es mío.
Mis ojos fueron a la mujer sentada en la camilla, que me observaba con aquellos ojos verdes expresivos que eran capaces de