25.
Michael
El hospital huele igual que ayer.
Desinfectante, café viejo y algo más difícil de nombrar, una mezcla de cansancio ajeno y noches en vela. Camino por el pasillo con las manos en los bolsillos, los hombros tensos, como si mi cuerpo supiera antes que yo que no voy a salir de aquí aliviado.
No voy directo a verla.
Antes de llegar al área de psiquiatría, me detengo frente al escritorio del médico que la atendió. Está revisando unas carpetas, concentrado. Carraspeo suavemente para anunciarme