91.
SARA
Las horas pasan con una lentitud insoportable.
El reloj de la sala de espera parece avanzar solo cuando dejo de mirarlo. Cada vez que saco el teléfono, sigue sin haber llamadas perdidas. Ningún mensaje. Ninguna señal de Michael.
Raquel está en observación. Su madre entra y sale de la habitación con el rostro cada vez más tenso. Yo sigo aquí, sentada en una silla que ya se ha quedado con la forma de mi cuerpo, marcando su número como si insistir pudiera forzar el destino.
Nada.
El miedo em