15.
SARA
Sara
La casa vuelve a quedar en silencio cuando el llanto se apaga, pero ya no es el mismo silencio de antes. Este pesa distinto. Está lleno de preguntas sin respuesta, de imágenes que no vi pero imagino, de decisiones que no quería tener que tomar.
Me quedo sentada durante horas. Literalmente horas. No prendo luces. No miro el reloj. Solo pienso.
¿Es esta la clase de mujer que quiero ser?
La pregunta aparece una y otra vez, insistente, cruel. La mujer que revisa correos. La que huele camisas. La que duda de cada palabra del hombre con el que duerme. La que sospecha. La que vigila.
La que espía.
Me levanto y camino por la casa con pasos lentos, como si cada baldosa fuera una objeción moral. Paso frente al espejo del pasillo y me detengo. Me observo con una atención nueva. No veo a una villana. Veo a una mujer cansada. Aterrada de perderlo todo sin siquiera entender cómo.
—No debería hacer esto —murmuro.
Pero tampoco debería estar viviendo así.
La noche avanza sin que me dé cuent