El día de la boda finalmente había llegado, y los invitados comenzaban a llegar a la manada. Estaban ansiosos por el inesperado y grandioso evento que los reyes habían organizado. La noticia del casamiento se propagó por la manada, y todos estaban llenos de alegría y orgullo de que la celebración se llevará a cabo ahí. En la mansión para muchos era estresante, se estaban haciendo los últimos arreglos en dos espacios: uno donde se llevaría a cabo la ceremonia y otro donde se celebraría la boda.