Eos deslizó su dedo suavemente sobre la herida de Sabrina, luego dirigió una mirada cálida a su hermana, acompañada de una sonrisa amable.
—Llevémosla a una habitación; pronto despertará asustada y será mejor que tú hables con ella. Heracles ya la marcó como suya; la herida sanará pronto, y hasta le quedó hermosa —comentó en tono bromista. Su alegría era evidente al saber que la dulce niña pronto formaría parte de la familia.
—Donis reclamó lo que es suyo —expresó Dylan soltando una carcajada—.