Regresamos al bufete con una mezcla de cansancio y determinación. Aunque Sebastián seguía algo silencioso por mi decisión de no usar a Julián como testigo, su apoyo no flaqueó. Nos encerramos en mi despacho, rodeados de carpetas de recursos humanos y copias de los registros internos de la constructora Morel. Si Camila era capaz de manipular a un mesero desesperado por la salud de su madre, era evidente que no habría actuado sola dentro del imperio de Ricardo.
—Para mover esas cantidades de dine