El restaurante L’Etoile era el epítome de la sofisticación. En una mesa apartada, rodeada de orquídeas blancas y el suave tintineo de la plata sobre la porcelana, Camila almorzaba con Ricardo y su pequeño hijo. Para cualquier observador externo, eran la imagen de la familia perfecta recuperando el tiempo perdido tras la tormenta. Camila sonreía, limpiando con delicadeza la mejilla del niño, mientras Ricardo mantenía una conversación casual sobre la expansión de la constructora.
De pronto, el te